“EN LA PELUQUERÍA HACIAN PEINADOS DE LOS AÑOS 20”

En la fotografia, Rebeca a la izquierda junto a Inés, otra de las ceramistas de la II Feria de oficios Aldeanueva.

Ceramista y Quiosquera. Estos fueron los oficios que Rebeca desempeñó en la II Feria de oficios Aldeanueva, en Villanueva de Duero. El pueblo retrocedió hasta principios del siglo XX para vivir como lo hacían los mayores, y sobre todo centrándose en los oficios más antiguos. Desde el herrero, el ceramista o el pescador, hasta el fotógrafo, las mujeres haciendo encaje de bolillos o las castañeras. Los jóvenes participaron junto a los mayores, de quienes han aprendido algo nuevo de la época.

El evento, de gran expectación en su segunda edición, ha visto aumentado el número de oficios así como la participación de la gente del pueblo, que como Rebeca cuenta “son gente que se ha implicado mucho con esta feria”.

¿Cuál era la tarea que realizabas en la Feria de oficios Aldeanueva?

Yo era ceramista. Había un alfarero con un torno que hacía las piezas y nosotros estábamos en el taller con los niños haciendo las figuras que ellos elegían. Mientras sus padres aprovechaban para ver la feria.

¿Cómo eran las vestimentas?

Todo el mundo se preparó su traje. Normalmente las mujeres llevaban faldas de color negro o estampadas, un mandil, una camisa blanca y también había preparadas toquillas para las señoras. Los hombres, dependía del oficio, pero también se lo prepararon ellos. Lo normal era que llevasen un pantalón de pana, la boina y una camisa de cuadros.

Este es el segundo año que se hace la feria, ¿hay aspectos que se han mejorado?

El primer año había menos casetas, pero este año se ha llenado. En agosto y septiembre el Ayuntamiento dio cursos para que la gente del pueblo pudiera aprender algún oficio: encaje de bolillos, encuadernación con cuero,… y también un puesto que hacía “periquitos”, un postre típico de Villanueva. La gente se apuntó a algún curso, pero también podías participar sin inscribirte. Era todo gente del pueblo que se ha implicado mucho.

Y en la calle… ¿Cómo era el ambiente?

Los bares por ejemplo pusieron tabernas y daban chatos de vino. Además hubo un teatro de calle que al principio interpretaban a las “manolas”, vestidas como ellas y rezando, que hacían de forma cómica una visita guiada a la Iglesia. Luego se convertían en una familia gitana que se asentaba en la calle, hacia un teatrillo y pasaban la gorra y todo. Y al final interpretaban a unas verduleras que vendían verdura y discutían con la guardia civil, que podía parar a la gente y por ejemplo pedirles la documentación. Fue muy divertido.

Han participado muchos jóvenes, pero ¿ha sido más una actividad de mayores?

Los jóvenes de Villanueva si que han participado, sobre todo los que forman parte de la Asociación de Jóvenes del pueblo. Algunos sólo se han vestido pero otros participábamos en los talleres, y la verdad es que éramos más chicas que chicos. Los mayores también se han vestido y además nos contaban historias de la época o de los utensilios que se utilizaban.

¿Qué oficios llamaban más la atención?

A mi me gustó mucho la peluquería, allí se hacían peinados de los años 20. También el encaje de bolillos, porque es un trabajo muy duro. Había un cabrero y a los niños les encantaba ir a ver las cabras. El herrero hacía aros para jugar y el domingo incluso se hizo una carrera con esos aros, que tuvo mucho éxito entre los niños.

¿El año que viene repetirás?

Por supuesto.

FOTOGRAFÍA: Laura Álvarez García