El médico mozo; y el boticario, cojo

Así postula este refrán que deben ser estos dos profesionales. Por un lado el médico debe ser “mozo”, es decir joven para que acuda con diligencia  las llamadas que le hagan los que le necesiten. Y el boticario, “cojo”, que esté lisiado para que no se ausente ni un momento con facilidad de la Botica y esté siempre atento al que necesite una medicina.

Un refrán que tiene lógica sobre todo en tiempos pasados que no disponían de tan buenas comunicaciones y tampoco de suficientes boticarios en poco espacio como podemos disfrutar ahora.